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La caja

- ¿Entiendes el plan?

Lo entiendo coño, pero ¿todo esto por una maldita caja? ¿Qué cojones tiene, oro, diamantes, dinero?

- A ti el contenido de la caja te importa una mierda. Entramos ahí, la cogemos, nos vamos y hacemos la entrega, ¿entiendes? Nunca, recuérdalo, nunca preguntes sobre la mercancía. Nos va a dar mucha pasta y solo pide discreción y un trabajo limpio, así que no menciones más la maldita caja, ¿de acuerdo?

¿Un trabajo limpio? Si tanto valor tiene para él, habrá al menos un par de tíos ahí dentro, o quizás más. Espero que merezca la pena y que de verdad suelte un gran fajo de billetes.

- ¿Desean más café? – dijo amablemente la camarera-

- Gracias encanto. América necesita más camareras como tu. Por cierto, no entiendo la caligrafía de tu letrero ¿Cómo te llamas?

- Billie – contestó mientras sonreía –

- Bonito nombre, Billie. ¿Serías tan amable de traer un par de donuts? Y toma, creo que esto será suficiente para pagar todo, quedate el cambio.

Al terminar se levantaron y abandonaron el bar en dirección al coche. Bajo los asientos escondían sus pistolas. Las cargaron y las colocaron bajo el cinturón.

Caminaron lentamente hacía el bar de enfrente. Entraron y no había nadie, tan solo una persona sudorosa tras la barra, un poco de música country y calor, mucho calor.

El bar estaba sucio y oscuro. Unas cuantas bombillas rojas y verdes eran su único alumbrado. Los ventiladores no funcionaban, por lo cual era difícil permanecer mucho tiempo allí en una tarde de verano como aquella. Era inusual que a aquella hora de la tarde no hubiera nadie sentado en la barra con una botella de cerveza en la mano.

Ambos avanzaron hacía la barra. El camarero los miraba con cierta desconfianza, ya que la clientela que acostumbraba a recibir no solía ir trajeada, más bien con camisa a cuadros, tejanos gastados y gorra de béisbol. Esa simple apariencia mermó la tranquilidad de aquel hombre que no paraba de secarse su sudor con un pañuelo.

 

- Buenas tardes caballeros, ¿qué desean?

Un par de cervezas por favor, hace un calor de mil demonios.

- Si, hemos llamado al técnico para que nos arregle los ventiladores, pero ya saben como funciona este maldito país, si no pegas un tiro a alguien nadie acude. Disculpen las molestias.

Nada, no se preocupe. Nosotros en realidad veníamos buscando a alguien, quizás lo conozca, se llama Jack Edwards. Nos han comentado que frecuenta este antro.

- Siento no poder ayudarles caballeros, pero no conozco a nadie llamado así.

 De repente, uno de los hombres trajeados sacó su pistola y apuntó directamente a la cabeza del camarero.

Déjate de gilipolleces cabrón, sabemos perfectamente que lo conoces, así que dinos donde está.

- ¡No os miento joder, os juro que no conozco a ese tal Jack Edwards!

Mientras apunta, carga la pistola, haciendo el característico sonido.

O nos llevas hacia él o te pego un tiro aquí mismo cabrón.

- ¡Está bien, está bien! Está aquí. Tenemos una especie de trastienda que lo utilizamos para las timbas de poker y otros asuntos. Jack está ahí reunido.

Bien, pues llévanos. Ve delante y como se te ocurra hacer cualquier cosa te juro que te meto una bala en la cabeza ¿De acuerdo? ¡Venga, anda!

 

Caminaron hacía el interior del bar. Entraron en el almacén, que estaba lleno de cajas de refrescos vacías, basura y una máquina de hielo. Al final, tras unas cajas de cerveza había una puerta que permanecía cerrada.

El camarero se vio en la obligación de avisar que iba a coger las llaves para poder abrirla. Lentamente las sacó de su bolsillo y torpemente abrió la puerta.

Al abrirse la puerta, de forma casi simultánea se levantaron claramente alterados cuatro personas.

- ¡Que cojones haces Larry!

Y en ese preciso momento tiraron al camarero al suelo.

- Hola chicos, somos Sam y Paul. Sabéis a que hemos venido, así que hagamos las cosas fáciles, no nos toquéis los cojones y dadnos lo que buscamos.

Los cuatro hombres presentes, que estaban dispuestos alrededor de una mesa, llevaron sus manos hacía los pantalones en busca de sus pistolas, pero mientras hacían ese movimiento Sam y Paul dispararon, liquidando a todos menos al camarero.

- Bueno Larry, ahora dinos donde se encuentra la caja.

¿Pe..pero que caja?

- Larry no me toques los huevos,- Sam pone el cañón de su pistola sobre la sien del camarero – dime donde está la maldita caja o no volverás a poner una cerveza en tu puta vida.

¡Vale, vale, de acuerdo! La caja está en una caja fuerte que tenemos tras esos barriles. La combinación es 23-82-85.

 Paul retiró los barriles y se inclinó para abrir la caja fuerte. Efectivamente la combinación facilitada por Larry era correcta.

Una vez tenía la caja que buscaban en su mano, Sam le pegó un tiro al camarero.

 

Rápidamente fueron hacía el coche, arrancaron y salieron a gran velocidad.

Sam conducía y se aflojó el nudo de la corbata, mientras Paul no paraba de mirar la caja con cierto aspecto de curiosidad.

- Bueno Paul, un gran trabajo. Ya solo nos queda entregarlo, coger la pasta y olvidarnos de todo esto.

Si, pero antes de entregarlo podríamos mirar que contiene la caja ¿no te parece?¿Qué puede tener tanto valor como para cargarse a cinco tíos?

- Te he dicho antes que no, ¿es que no me escuchas joder? La mercancía nos la suda. Me da igual si dentro hay un millón de dólares o cupones de descuento del supermercado de mi barrio, pero no es asunto nuestro, ¿de acuerdo?

Déjate de bobadas Sam. Voy a mirar el interior, a ver que tiene.

- ¡Te he dicho que no!….

Y justo en ese momento un coche colisionó contra ellos.

Varios minutos después, Sam recobró el conocimiento. Miró a Paul, que estaba muerto pero no veía la caja.

 

Había desaparecido.

Café sin azúcar

Aún no había amanecido cuando salió a la calle en busca del aroma a café que se cuela entre los pequeños callejones del centro de la ciudad.

Entró en el bar de siempre y se sentó en el lugar donde ya casi llevaba escrito su nombre. Solía sentarse en la mesa junto a la pared, desde la cual podía ver disimuladamente a aquella chica que cumplía su mismo ritual.

Una mañana más, llegó ella. Se sentó y pidió lo de costumbre; café con leche, al cual nunca añadía azúcar.

“Amargo como la vida”, pensó.

Nunca leía la prensa, ni portaba libro alguno. Permanecía allí, con la mirada perdida, absorta en sus más profundos pensamientos.

El no podía parar de observarla a través del espejo que estaba situado en la columna, junto a la mesa de aquella chica. Observaba detenidamente su perfil, sus labios, su pelo.

Pero esa mañana, ella miró a través del espejo y sonrió.

Homenajes y aplausos

Hace tiempo dejé de ver las noticias. Para ser más feliz, ya saben.

Pero la realidad es que, muy a mi pesar, estoy informado de todo lo que pasa en este maldito mundo. Redes sociales.

Recientemente hemos visto el fallecimiento de personas que han cambiado nuestro estilo de vida, como por ejemplo Steve Jobs, el cual no necesita presentación y también Dennis Ritchie, un gran desconocido para la mayoría de la sociedad pero que fue el creador de Unix y del lenguaje de programación C.

Hoy por desgracia se ha anunciado el fallecimiento de Marco Simoncelli, piloto de Moto GP.

Cada vez que nos encontramos ante tan tristes noticias los medios comienzan con una incesante tanda de vídeos y reportajes. Al final todos son calificados de genios, grandes personas, precursores de, aspirante a, brillantes, adelantados a su tiempo, etc. Miles de homenajes.

En esos momentos siempre pienso lo mismo: ¿De verdad una persona tiene que morir para ser reconocida? ¿Para recibir medallas y premios? ¿Para decir que era una persona extraordinaria?

Parece ser que siempre hay que esperar estas desgracias para homenajear a alguien. Pero realmente ¿a quién se está homenajeando? Porque la persona en cuestión, en ese momento de cuerpo presente, no se entera de una mierda. Así de claro.

Bueno, a lo que voy.

Si yo fuera alguien importante y quisiera reconocer una trayectoria, premiar o en definitiva hacer el homenaje de su vida, lo haría a alguien vivo.

Me imagino una gala para reconocer la larga trayectoria de Clint Eastwood. Por todo lo alto. Transporte en limusina, champaña, un par de tías y jamón de pata negra. Creo que sabrá apreciar el último detalle.

Llegaría a la sala o teatro, abarrotada de personas importantes. El presidente de los Estados Unidos, el Dalai Lama, políticos de todo el mundo, pensadores influyentes.

De repente, una ovación ensordecedora acompañaría al Señor Eastwood hasta su butaca VIP donde no le faltaría de nada mientras proyectan un vídeo con toda su trayectoria, aportaciones de gente querida, amigos, conocidos. Todo el mundo reconociendo que ha sido uno de los mejores, un genio, un ejemplo a seguir, etc. Creo que hasta un tipo duro como el lloraría. Tras todo esto, lo llamaría al escenario para entregarle una insignia por ser un gran actor y director, por toda su carrera. Mientras le entrego el obsequio le diría:

“Coño Clint, eres el mejor. Muchas gracias por hacernos felices con tus películas, por perseguir a los malos con tu Magnum, por el poncho que tu mismo compraste para poder rodar y que se ha convertido en un icono de la época y por hacernos llorar en los Puentes de Madison. Por eso, la industria cinematográfica te obsequia un cheque en blanco con validez de un día, para que hagas lo que realmente te venga en gana sin que salga nada de tu bolsillo. Ir a una isla paradisíaca, al hotel más caro, beber y comer cuanto quieras, ir de putas. Lo que te salga de tu santa polla”.

Acto seguido saldría de nuevo acompañado de aplausos y palmaditas en la espalda.

Esto si sería un gran homenaje para cualquier persona que lo merezca. Esperar a que muera no sirve para nada.

La historia de Antonio

Antonio o Machaquito como le llaman sus más allegados a la barra, se levanta temprano cada mañana.

A sus 70 años, recibe una pensión más bien escasa. Con una olla de algo más vaca que carnero y lentejas los viernes y fiestas de guardar sobrevivía. Su rostro y sus manos no estaban para nada castigadas por el tiempo, ya que lleva 30 años en paro.

Apasionado de la fotografía y los buenos vinos, viste elegante. Zapatos bien limpios y brillantes y corbata. Tiene andares señoriales, mentón arriba. Con aspecto de Quijote monta en su coche, castigado por todos lados: roces, ralladuras, restos de pintura de otros coches, bollos, etc. Según su dueño, ninguna de las marcas anteriormente mencionadas ha sido por culpa suya. El, es un hombre precavido y por ello nunca llena el depósito del coche. Solo hecha unos 5 € de carburante para que “si me roban el coche no vayan muy lejos”.

Debo reconocer, que la primera vez que lo vi, me hizo gracia. Recuerdo que era verano y apareció con unos pantalones cortos, calcetines blancos subidos y unos mocasines negros. Ante esa estampa no pude si no esbozar una sonrisa. Me hizo gracia ese señor que portaba grandes gafas y era una mezcla entre Don Quijote y Rompetechos, guardando a su vez un gran parecido con el poeta Caballero Bonald.

La verdad es que era un gran tipo. Inocente, eso si. Recuerdo que un día aparcó el coche en el Vado de un amigo y mientras tanto fue a hacer unos recados. Inmediatamente me senté frente al ordenador y con la ayuda del Photoshop y de varias imágenes de google, logré hacer la pegatina de retirada de vehículos. Además dejó las llaves en casa de su amigo, así que la broma era pan comido. Nuestro amigo en común cogió las llaves y cambió el coche de sitio, de forma que no fuera visible para el Señor Antonio y yo mientras tanto coloqué la pegatina de la Grúa Municipal en el lugar donde había estacionado el coche.

Cierto es, que le tenía un gran aprecio a su coche, pues era de las pocas posesiones que disponía. Cuando llegó, un poco alegre y vio que el coche no estaba se le cambió el rostro. Bueno mejor dicho no vio el coche, porque había bebido más de la cuenta y apenas se mantenía en pie. Hasta que uno de nosotros no le preguntó por el coche (de manera disimulada) no se percató de su ausencia.

Creo que es la forma más rápida de quitar una borrachera que he visto. Comenzó a jurar en arameo. Le dijimos que en la pegatina venía un número de información para que llamara allí. El número era el teléfono fijo de mi cómplice. El Señor Antonio no lo tenía, así que el plan siguió adelante. Mi amigo comenzó a hablar haciéndose pasar por el gerente de la grúa y sacando de quicio a nuestro inocente compañero, hasta que apareció hablando con el teléfono inalámbrico, hecho por el cual el Antonio decidió cagarse en nuestros respectivos difuntos, momento en el que un tercer cómplice apareció con el coche de la víctima con los intermitentes y pitando.

Cierto es, que esa vez venía bebido y por lo tanto su vulnerabilidad era mayor, pero el nació inocente. Un vecino suyo, me comentó que en el bar donde se suelen reunir, llegó Antonio (todavía fresco) y uno de los allí asistentes le dijo:

- Antonio, ¿te has enterado de que hay un peluquero que te cobra según el número de los cupones?

¿Y eso como va a ser? Respondió Antonio sorprendido.

- Pues que si por ejemplo, el día anterior en el cupón el último número era el 7, pues te cobra 7 €. Si tocaba un 5, pues 5 €, si tocaba un 2, pues 2 € y si toca el 1, pues 1 €…

¿Y si toca el cero? Preguntó Antonio.

- Pues le comes los huevos al peluquero. Le respondió.

Y comenzaron las carcajadas en el bar. Pobre Antonio, siempre caía en las bromas más absurdas.

En la brevedad de los días

Tus días son breves. Despiertas y de nuevo duermes, incluso ya no diferencias la noche del día.

¿Qué ha sido del sol que penetraba a través del ventanal y que poco a poco calentaba la habitación?

¿Dónde ha ido el sonido de la cafetera? El olor del café recién hecho…

En la brevedad de tus días despiertas, sin saber que hora es. Miras a tu alrededor no sin antes preguntarte donde estás. Deseas levantarte, pero necesitas la ayuda de alguien.

Te levantan y observo como caminas lentamente, muy lentamente. Te siento frágil, delicada, a punto de quebrarte. No puedo evitar sentir un escalofrío interior. Una mezcla entre pena, dolor, angustia, melancolía y nostalgia.

Las lágrimas intentan recorrer mis mejillas, pero no se si es el orgullo lo que impide que lo hagan.

Ya nada volverá a ser como antes; el amanecer, el ocaso, la noche cubierta de estrellas…

Nostalgia desde el balcón

Me asomo al balcón y observo como poco a poco la ciudad pierde su encanto. 

En el horizonte nada más que veo edificios, obras, parajes dejados de la mano de Dios, abandonados.

No veo montes, no veo parques, no veo naturaleza viva. Apenas veo niños jugando a ser Villa o Cristiano Ronaldo, tampoco los veo montados en bici creyéndose Alberto Contador.

Cuando era pequeño fui Zubizarreta, Indurain, Koeman, incluso fui un jugador de la selección brasileña.

Gané Mundiales de fútbol, al menos cuatro Tours y dos Giros de Italia. Incluso gané el título de 500 c.c. creyéndome Crivillé montado sobre mi bicicleta Otero roja. Ni siquiera Doohan con su Repsol Honda pudo alcanzarme.

Era curioso, pero siempre que ganaba, en medio de la celebración, a eso de las ocho de la tarde, sonaba la voz de mi madre llamándome desde el balcón. A la ducha y a cenar. De repente todo desaparecía; Los fuegos artificiales, Samaranch, Montserrat Caballé y Freddie Mercury se iban con la música a otra parte…

Los tiempos cambian, los niños siguen siendo niños, pero no son iguales. Las calles tampoco.

Me niego a pensar que Tuenti es mejor que ser el MVP del Mundial, que el FIFA 2011 es mejor que subir una cuesta con la bicicleta y creerte que vas a conseguir el maillot jaune. Me niego en rotundo a pensar que ver la televisión es mejor que ganar Roland Garros pensando que eres Rafa Nadal.

Es increíble como la nostalgia ha invadido todo mi cuerpo mientras estoy asomado en mi balcón, recordando aquellas tardes de verano.

Maneras de vivir (2ª Parte)

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Lo prometido es deuda, aquí está la respuesta a vuestras aburridas vidas. En el anterior post di varias soluciones, cada una con sus pros y sus contras, aún así, algunos de los lectores que han comentado, entre ellos mi querido amigo y socio Alan, han dado en el clavo, coincidiendo en una única solución ante el “montaje” tan estúpido que hemos creado, aquí va:

Vivir la vida como auto suficiente: esto se resume en tener una casa en el campo, unos terrenitos cultivados, vacas, cerdos y pollos. Vale, suena muy idílico, o no. Esta reflexión tiene como origen una de mis innumerables charlas con mi amigo y compañero de piso Ezequiel. Mientras luchaba con una sartén repleta de saltarina aceite ardiendo, me planteé, si la humanidad había realmente evolucionado, tal vez halla retrocedido.

Es decir, ¿hemos “evolucionado” para vivir peor que nuestros antepasados?, ¿realmente es necesario tener el último iPod del mercado o un coche con 250 CV, cuando el límite de velocidad está en 120 km/h (de nuevo)?. Que conste, que soy el primero que ve la TV o que navega por Internet pero pensándolo detenidamente, ¿qué buscamos en unas vacaciones?, no hacer nada, disfrutar con tu gente, tomar el sol, etc. Por tanto, ¿por qué consideramos que hemos evolucionado?, todas estas cosas las podríamos hacer igualmente sin vacaciones, es decir, sin trabajo. ¿Es necesario el dinero para hacer todas esas cosas que tanto nos gustan?.

A mi entender, no deberíamos necesitar más que comer, beber y dormir, esa es realmente la vida perfecta del ser humano, esa es la vida que alguna vez hemos soñado y lo que esperamos con ansias cada verano. Para poder satisfacer estas necesidades tenemos el planeta tierra, fuente de vida, así es como estaba planeado, sin contaminación, sin energía nuclear, sin enfermedades, era todo perfecto, estaba todo controlado, hasta que el ser humano, con su incansable sed de avaricia quería más y más, comenzando a retroceder.

Teniendo todo un planeta para nosotros, nos hemos conformado con vivir entre paredes en casas de 70 m², que hemos tenido que comprar esclavizándonos durante años, trabajando en muchos casos, en empleos que odiamos, ¿es esto progreso?.

Realmente ser auto suficiente resuelve el problema del empleo, las largas colas del INEM, las hipotecas, todas estas dificultades que en la actualidad nos preocupan han sido creadas por el hombre, situaciones que no se vivirían si cada uno produjese su propia comida y construyese su propia vivienda, para mi eso es progreso,
la felicidad del hombre en su máxima expresión.

Seguro que cualquier persona que le proponga esto me diría “claro, así quisiera vivir cualquiera”, y yo le respondería, “¿y por qué no vives así?, no es tan difícil”. La problemática surge, cuando tienes que deshacerte de esos bienes materiales a los que estás tan acostumbrado, la TV por cable, el Internet, la videoconsola, yo sería el primero que me pensaría bastante mi decisión, sería vivir la vida sin más.

Finalizando, mi conclusión es que, el ser humano desde la era de “La Cueva de Altamira” hasta hoy, ha involucionado, ha ido retrocediendo exclavizándose cada vez más, por tanto, ahora es buen momento ya no de volver a la era del taparrabo, pero si de pensar en todo lo que tenemos y en lo que realmente necesitamos.

Malva

Malva. Ese es el color de tus labios. Aún recuerdo cuando eran rojos y besaban los míos.

Recuerdo aquel otoño del 82, cuando te vi por primera vez caminando entre las hojas caducas, resaltando el negro de tu abrigo sobre el amarillo del suelo. Caminabas con los brazos cruzados, intentando combatir el frío que calaba tus huesos. Te sentí frágil, vulnerable.

No puedo olvidar tu sonrisa al acariciar al perro de los Johnson, ni tu mirada al saludar a tu paso por el banco donde permanecía perenne el viejo Ben. Tu blanca piel te hacía resaltar aún más si cabe. Aunque hubiera mil personas en esa calle, mis ojos solo te verían a ti.

Te imaginé cada noche y te soñé cada momento. Te imaginaba con esos zapatos de tacón, con el cigarrillo que siempre llevabas y que fumabas con cierta sensualidad. Desde mi ventana podía verte cada mañana y cada día aumentaban mis deseos de besarte. Pasaban los días y yo intentaba armarme de valor para saludarte.

Recuerdo una tarde en el café, aquel que hacía esquina entre Brookside Avenue y Reed Street. Yo estaba tomando un helado con Jim y de repente apareciste por la puerta. Aquella tarde llevabas el pelo recogido y cambiaste el negro habitual por un vestido color pastel. Te deseé más que nunca.

Te sentaste dos mesas más atrás mía pero podía verte perfectamente charlar con tus amigas. Jim no paraba de hablarme, pero yo solo podía estar inmerso en tus labios, que bebían un vaso de coca cola con vainilla.

Un día te encontré en el parque, sola, y al fin me atreví a hablarte. Mirabas hacía abajo y tus mejillas se sonrojaron. Me volvía loco tu mirada, tus ojos penetrando en los míos, ese brillo tan especial que hasta hace poco tenías. Desde ese día no pude separarme de ti y solo hoy, la muerte ha conseguido separarme de tus brazos. Me ha arrebatado tus besos y tus caricias, tu caminar, tu sonrisa…

Mañana pasearé por aquel parque, pasaré por el antiguo café, me asomaré a la ventana, pero de nada servirá, pues ya no estás tu.

Maneras de vivir (1ª Parte)

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Naces, eres un niño y todo son mimos y cuidados, vives a cuerpo de rey, tienes que ir a la guardería o al colegio si, pero vives de lujo. En la mayoría de las ocasiones, no eres ni consciente de lo que haces o de lo que eres en ese momento, un auténtico afortunado, sólo empleas tu tiempo en comer, beber y dormir, un sueño.

Vas creciendo, te vas haciendo mayor y la sociedad de estos tiempos ya te va marcando un camino, “tienes que estudiar para ser alguien de provecho”. Esos estudios, te van a llevar a conseguir un trabajo, el cual te aportará una suma monetaria que emplearás en lo que quieras, la gran mayoría, en poder sobrevivir.

El 50% de tu vida la dedicarás a trabajar, unos pocos agraciados currarán en aquello que siempre han soñado, donde se sienten valorados y reciben una buena nómina. Pero otros muchos, se verán encerrados en un empleo que no va con ellos, que para nada cumple con sus sueños de niño, donde su jefe es un cabrón y no para de putearle, cobran una mierda y como escapatoria, sólo piensan en esos 15 dias de verano para desconectar, pero amigo, tras esas dos maravillosas semanas, el infierno está de vuelta.

¿Cual es la escapatoria?, hay una serie de oportunidades para todos nosotros, hay solución para este problema lleno de incógnitas, todo tiene su lado optimista, aquí cito algunas de ellas:

Que te toque la primitiva: no puedes vivir a base de primitivas, necesitas unos ingresos para poder jugar, está claro que si te toca, te puedes convertir en el puto amo, pero querido lector, según mis informaciones las probabilidades que te toque el primer premio es de 1 entre 14 millones…sin comentarios

Dedicarte a la música: al que le guste el cuarto arte, esta sería la mejor vida posible, haces lo que realmente te apasiona, vives de algo que creas tu, realmente no hay forma de sentirse más realizado, pero para ello, tienes que tener talento, controlar un instrumento y bueno, necesitas horas y horas de ensayos, los cuales no te permiten trabajar y sin trabajo no hay forma de costearte los instrumentos.

Estudiar unas oposiciones y currar de funcionario: esta parece ser la panacea de estos tiempos, si no has tenido suficiente con estudiar una carrera, sigue empollando para sacar una calificación más alta que la de los 10 millones de candidatos que se presentan junto a ti, entre los que hay ingenieros astro físicos, un doctor en filosofía y letras con diez idiomas, dos dialectos indios y cuatro lenguas de una perdida región entre Afganistán y Tayikistán o el perla de turno que es hijo de un concejal que es amigo de uno de los jueces del examen, el filosofo al menos se ha jugado la vida conviviendo con Bin Laden, pero el carajote de turno, el enchufado….grrrrr.

Vivir del cuento, siendo el nuevo novio de Ana Obregón o una de las novias de Paquirrín: de acuerdo, ganas dinero por un tubo, apareces por la tele y las revistas hablan sobre ti, eres famoso. Pero ser famoso por juntarte con uno de estos vive la vida, al menos para mi, no es lo que yo esperaba en mi existencia, supongo que para un fracasado o para un puto parásito asqueroso, si sería una buena forma de vivir. Yo personalmente, me metería en el mundo de la prensa rosa para ganarme la confianza de todos esos repugnantes personajes, organizaba una macro fiesta en el plató de “Sálvame” y con la escusa de tener que ir a retocarme el maquillaje para aparecer guapo en el “10 Minutos”, metía fuego al plató, lanzaba una bomba nuclear desde un F-15, detonaba 400 kg de TNT, 200 de C4 y si aún sobrevivía alguno como las cucarachas, yo mismo con un bate de béisbol me encargaría de que desapareciesen por siempre de la faz de la tierra.

Todas estas maneras de vivir tienen sus ventajas y sus inconvenientes pero yo, tengo la fórmula exacta para combatir el paro y la hipoteca, para dejar de trabajar en ese empleo asqueroso y vivir la vida en condiciones, pero claro, todo tiene un precio. Amigos lectores, tenéis que pagar un coste por conocer la poción secreta. Por mi naturaleza buena y generosa, no voy a ser extremadamente egoísta, sólo os pido un pequeño precio por la solución a vuestras vidas, sólo necesito por vuestra parte, tiempo, si,  si, sólo eso, tiempo. ¿¿¿Cuánto tiempo???, diréis agonizando mientras arrugais el carné de paro que tantos problemas os ha dado.

Yo tengo la respuesta a unos centímetro más abajo de estas lineas, vosotros a unos días. ¿Qué quiero decir con esto?, tranquilos, el plato ya está cocinado, sólo estoy esperando a que se enfríen un poco para servíroslo con todo mi amor y cariño, estad atentos y la solución a vuestros problemas surgirá de repente sobre estas lineas, sed pacientes.

PD: Os invito a que propongais otra forma de vida, aquella en la que siempre habiais soñado o comentar la que vivis, pues a lo mejor para vosotros es la que siempre deseasteis desde pequeños.

Sentaico en el sillón de mi cuarto

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Mi vida cambia, bueno la de todos, pero la mía está a punto de darse un trompazo brutal y sinceramente, no se si está preparada para uno de esos. ¿Es tan fácil deshacerse de una rutina?. Siendo estudiante y viviendo fuera de casa, te acostumbras rápido a esa vida que todos hemos deseado, a esa vida que sale en las películas americanas (parece que seguimos la vida  escrita de un yankee), tu a tu bola, sin dar cuentas a nadie, comes lo que quieres y cuando te apetece, en definitiva, vas a tu aire.

Es cierto, que también tiene sus desventajas. A menos que seas un cocinillas, que es mi caso pero a la inversa, pues comes siempre como una mierda a pesar de las penurias que pasa la mamma, preparando esas fiambreras llenas de potajes y crema de verduras, después de congelada…¡ya no es igual!. Pierde su encanto, ese ingrediente especial que diferencia la comida de tu madre con la de la vecina, “el cariño”, ingrediente fundamental en cualquier plato y al que el frío extremo, no le viene nada bien, parece que se echa a perder, una lástima.

Al que no me conozca, seguramente haya visto andando por Granada un tío cargado de maletas, maletines, bolsas…y una nevera de playa azul, esta vez no es la típica de las películas americanas, si no de la mayor españolada posible, el problema que yo no voy a tomar el sol, ni en el interior de la cavidad congeladora (por los huevos), hay una botella de tinto de verano, una de cerveza, melocotones, ciruelas y una tarrinilla de trocitos de melón, si no fiambreras con aburridas comidas, sin cariño y algunos yogures griegos del mercadona, que están muy buenos, pero son muy caros, los de sabores estos chungo, son asquerosos, pero más baratos, lucho por mi dinero, como Pitingo.

Ayyy, que ratos hemos pasado juntos nevera azul, hay que decir, que la pobre ya está en las últimas, después de los vaivenes, de tanto viajes, la tapa ya ni se cierra, es un coñazo por que como vaya cargado como siempre, termina en el suelo, haciendo una bola de papel y tiradando a la papelera esa ley de la cadena de frío. Para evitar esto, coloqué una serie de trozos de cinta aislante negra, perfectamente situadas, para que además de no sujetar una mierda la tapa, pues le diera un toque así original, distintivo, vamos que estaba aburrido.

Aún sin plantearlo directamente, pensando razonadamente, hay situaciones en las que una nevera de playa azul no pega. ¿Os imagináis a vuestro vecino, ese que sus amigos eran unos cabrones y tocaban los timbres de todas las puertas y luego salían corriendo dejando al tonto laba dando explicaciones?, ¿os lo imaginais?, a mi me es muy familiar…pues ahora imaginároslo con una nevera de playa en pleno invierno y ataviado de un enorme paraguas en la otra mano, sin comentarios…La cuestión es que estaba hablando de mi vida, pero parece ser que lo que le pueda suceder a una nevera, es más importante, increíble, bueno continuo.

Estoy sentado en el sillón de mi cuarto, bueno, del cuarto al que llegué hace dos años, intentando escribir una pequeña biografía desde mi comienzo en la universidad hasta mis últimos días, vamos, no me podéis negar que así parecía, pero la puta nevera se ha metido por medio,¡por que siempre está en medio!, tiene el tamaño justo para que no quepan tres maletas más en el maletero y al final siempre terminas diciendo la misma frase: ¡puta nevera siempre en medio!.

Pero que no es sólo la nevera, si no que para cargar el coche tengo que, sujetar la puerta del maletero por que no funcionan los amortiguadores hidráulicos (se llaman así de verdad), tengo que ubicar las dichosas 3 garrafas de aceite para el motor, que sinceramente, no se por que no las he tirado ya, por que siempre están estorbando y llevan ahí viviendo de gratis en mi maletero por lo menos 3 años, ya han criado hasta pequeños botecillos de aceite y todo, aparte tengo que estar pensando como colocar las maletas, como si fuera auténticamente un juego de tetris, con la diferencia de que en el juego el tiempo es indefinido y en mi propio rompecabezas tengo tiempo hasta que mi brazo se parta en dos, como es lógico mientras tanto la nevera en todo el medio sin dejar que quepa nada más y la tapa por ahí rodando, que no entiendo por que ¡NO PEGA LA CINTA AISLANTE!.

Después de todo esto, tres infartos y la clavícula derecha rota, toca cerrar la puerta del maletero como si la vida me fuera en ello, por que realmente está la cosa apretailla, lo extraño que no haya salido volando por la luna delantera la fiambrera de almóndigas, por que como dirían en la tele, se necesitan la fuerza de 3 bombas de hiroshima para cerrar esto.

En fin, lo que en principio parecía ser el relato de una parte de mi vida…ha terminado siendo el relato de la vida de la nevera y sus inseparables amigos. Lo que está claro, es que con el fin de mis dias como universitario, se le acabó el chollo de tanto viajecito, se acabó llenarla de fiambreas de comida congelada y eso de vivir placidamente debajo de la mesa de una mugrienta cocina, apartir de ahora, viajará algo menos, refrigerará  botellas de tintito y cerveza, ciruelas, melocotones y fiambreras con trozillos de melón y descansará debajo de una mesa, pero de playa. No se si le gustará el cambio, pero su su dueño, ¡ESTÁ ENCANTAO!.

PD: La cuestión es que pretendía escribir un texto serio, expresando mis sentimientos, mis inquietudes, pero parece ser que nada más que suena en mi cabeza, al estilo Homer Simpsons, una melodía tocada por un bichillo con un violín y otros tantos bailando con un ritmillo hipnótico. Y realmente me preocupa en parte, por que estoy terminando mis estudios de arquitecto técnico, una carrera seria de por si y estoy temiendo que un día me manden un informe y empiece a escribir:

“Bueno, en verdad el edificio no tiene mala pinta, que lo mismo se cae o lo mismo llega una nave espacial proveniente de un lejano e inhóspito planeta, lo abduce con los obreros dentro y bueno a saber si tiene medidas de seguridad, por que me he mirado el CTE de arriba a abajo y no viene nada de extraterrestres, así que por mi parte, colocaría siempre en base a la EHE, unos cohetes autopropulsados mirando para el lado inverso a la dirección de la susodicha nave, para así contrarrestar su potencia y lograr que el edificio se mantenga en su sitio, luego ya me encargaría yo personalmente de hablar con los seres y les diría que me hicieran el favor, que dejaran el edificio en su sitio”. Impepinablemente brutal.

On the road (2ª Parte)

Ambos se sentaron en una de las mesas libres cercanas al ventanal.

- Bueno creo que ya es hora de que dejemos de ser dos seres anónimos y nos presentemos. Me llamo Christina. – Mientras decía su nombre extendió su mano-.

- Jerry. – Y le dio la mano-.

- Veo que eres hombre de pocas palabras Jerry.

Justo entonces, llegó la camarera.

- ¿Qué desean?

- Dos cafés solos y… ¿Algo de comer Jerry? ¿Un donuts quizás?

- Nada gracias, el café será suficiente.

- ¿Tenéis tarta de manzana? ¿Si? Pues estupendo, me encanta la tarta de manzana, tráigame un trozo.

De nuevo, encendió un cigarrillo. Miró fijamente a Jerry y pudo observar como el dolor permanecía impreso en su rostro. Nunca había visto unos ojos tan tristes, una cara que a pesar de su juventud aparecía algo demacrada.

Olía a café recién hecho. Jerry cerró los ojos y aspiró, mientras por su cabeza pasaban miles de recuerdos asociados a ese olor.

De nuevo llegó la camarera con la jarra de café y dos tazas. Lo sirvió y trajo la tarta de manzana junto a un tenedor y un cuchillo envuelto en una servilleta.

A penas siete personas permanecían en el bar. Un bar viejo, lleno de goteras y frecuentado por camioneros ya entrados en años. Camioneros lacónicos que miraban fijamente su taza de café mientras oían las noticias que provenían de la radio del local.

Por el estado del local, era de imaginar que los dueños se podían sentir afortunados de tener esa clientela, ya que era inusual tener más de dos o tres personas tomando café. 

- Bueno, cuéntame algo sobre ti ¿no?

- No sé que decirte… ¿Qué quieres que te cuente?

- Pues no se… De donde eres, a que te dedicas…

Soy de todas partes y no me dedico a nada. Solo a ir de un lado a otro, sin rumbo definido.

-  Ohhhh resulta que tenemos aquí a un filósofo, ¿o un bohemio? Venga Jerry, has viajado unos cuantos kilómetros en mi coche, que menos que sepa algo de ti ¿no crees?

- Pues mira, te cuento que no tengo un puto dollar en mi bolsillo, así que creo que vas a tener que pagar este desayuno.

- Eso no será un problema, pero si no quieres seguir andando debes contarme algo. El pueblo más próximo se encuentra a 80 millas. Así que tu verás.

- Nací en Moberly, Missouri, una noche de tormenta. Soy el mayor de cuatro hermanos; Frank, Eddie y Lissa. Mis padres John y Elizabeth murieron en un accidente de coche cuando yo tenía 16 años y nos criamos con mi tía Helen y el hijo de puta de su marido, que nos zurraba cuando venía borracho del bar. A los 18 años me largué de esa maldita casa y desde entonces voy de un lugar a otro.

- Bien, bien. Ya era hora de que abrieras la boca y sonaran varias frases seguidas. Interesante historia. La tarta de manzana estaba deliciosa – dijo mientras se limpiaba sus labios con la servilleta – creo que es hora de irnos. El coche está abierto, ve mientras yo pago esto.

Se levantaron y Jerry fue hacía el coche algo malhumorado. Miró la parte trasera de la camioneta y se esforzó por coger su mochila. Estaba todo empapado, pero lo que más le preocupaba era su antiguo cassette y sus cintas, los únicos objetos que conservaba de su adolescencia. Afortunadamente seguía funcionando.

Miró el interior del coche. Era una camioneta Ford F250 del 83, de color negro. Algo grande para un chica como ella, de apariencia frágil. El suelo estaba lleno de paquetes de tabaco vacíos, envolturas de chicle y alguna que otra botella de whisky vacía.

Al fin llegó Christina. Arrancó el coche, dio marcha atrás y de nuevo pusieron rumbo hacía algún lugar. Encendió la radio y sonaba On the road again, de Canned Heat.

Parecía que la tormenta había pasado, y solo quedaba en el cielo alguna que otra solitaria nube. El sol brillaba en ese día Marzo.

On the road (1ª Parte)

Era de noche y había tormenta.

El cogió su guitarra y en una mochila metió sus pocas pertenencias. Se puso el sombrero, y atravesando el oscuro salón salió por la vieja puerta.

Ella dormía.

Caminó en dirección a la carretera con los pies llenos de barro. Caminaba cabizbajo, deseando que la lluvia calmase su dolor. Recorridos unos kilómetros, llegó a la carretera comarcal 41, que llevaba hasta Abbeville, Alabama.

Raramente pasaba algún vehículo a esas horas de la madrugada, así que siguió inmerso en sus pensamientos. Comenzaba a amanecer, y la lluvia cesó. Levantando la cabeza, mientras las gotas caían desde su sombrero, contempló el sol nacer.

En ese preciso momento escuchó como un coche se acercaba. Se giró y levantó el pulgar, con la intención de que el conductor parase y le llevara a alguna parte. Sorprendentemente, se detuvo el automóvil. El conductor bajó la ventanilla y le miró de arriba abajo, observando a ese joven que lucía melena, barba y un viejo sombrero.

¿A dónde vas?

- A cualquier parte…

- Está bien, sube.

Dejó sus cosas en la parte trasera del vehículo y ocupó el asiento del copiloto.

- ¿Quieres un cigarrillo? Le ofreció la joven que conducía.

- No, gracias, no fumo.

Aquella muchacha, que rondaba los 20 años de edad, encendió su cigarro y mientras espiraba el humo, preguntó:

- ¿Qué haces por la carretera a estas horas?

- Huir. Le contestó.

- ¿De qué?

- De mi mismo.

- ¿De ti? ¿Pero, que has hecho?

- He hecho daño a mucha gente.

- ¿Eres un asesino, un violador, un terrorista o algo de eso?

- No, solo huyo del daño que me ha hecho la vida y del daño que yo he causado a las personas que me han amado… Me gustaría  dormir un poco, ¿te importa?

- No, en absoluto. Te avisaré cuando paremos. Llevo horas conduciendo y me gustaría tomar un café.

- De acuerdo.

El cielo permanecía aún con una combinación de rosas y naranjas. La escasa arboleda permitía contemplar el amanecer por la luna del coche. Ella fumaba su segundo cigarrillo y se puso las gafas de sol que había robado en la gasolinera que paró a repostar. 

Quizás, aquella persona que dormía en el asiento del coche no era la única que huía de algo.

Tras una media hora, paró el coche. Se detuvieron en un bar de carretera.

- Ey, despierta, vamos a tomar un café.

Se levantó el sombrero de la cara y salió del coche aún mojado de la tormenta. Subió las escaleras, aún dormido y entró tras su compañera de viaje.

Feliz Cumpleaños

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Nunca te olvidaré. La razón es simple, fuiste el primero y me dejaste marcado. Fue un gran paso en la vida, supongo que a vosotros también os paso. Sí, pensarlo bien, ese cambio a mejor, a un nivel superior. Fuiste mi primera conquista con unas características increíbles. Me enamoraste. Eras muy duradero y transparente conmigo.
Grandes momentos he vivido junto a ti, buenos y malos. Disfrutaba cuando te tenía en mis manos, y yo creo que tú también disfrutabas cuando hacía que te corrieses a mi ritmo. Deseaba chuparte, mordisquearte suavemente, nunca pusiste impedimento.
Ya vas por los 60 años, Feliz Cumpleaños, pero volvería a pasar otros tantos junto a ti. No sé si soy yo que te veo con buenos ojos, pero te veo igual que el primer día, aunque también recuerdo en ti tus cambios de look. Pasaste por el rojo, negro, incluso te atreviste con colores como el azul y el verde, los cuales parecían raros pero que los pusiste de moda.
Nunca olvidaré cuando rebobinábamos los casetes juntos gracias a mi gran movimiento de manos, todo para ahorrar pilas. O cuando liberaba tensiones al mordisquear tu capuchón. Una vez cerrado el agujero del capucho, uno se sentía un ser superior y decía en su interior YEAHH !!!Puedo afirmar que eres el mejor tapón del mundo para mordisquear. También el momentazo mechero calentándote la punta para ver si volvías a funcionar. Te calentaba y te venias arriba. Me ayudaste a ser lo que soy hoy en día, eras mi única compañía en los exámenes. Nos enfrentábamos a ellos cogidos de las manos. Sin tu gran capacidad de almacenamiento de información no lo habría conseguido. Gracias.
Pasamos tanto tiempo junto que nos volvimos inseparables. Conocía cada parte de tu cuerpo, tus dimensiones. Juntos éramos un arma invencible, hacíamos del papel mascado misiles tomahawk dirección pelo del enemigo. Éramos infalibles.
A veces tuvimos nuestros desencuentros, fueron pocos pero muy violentos. Recuerdo aquella vez que sin causa justificada te corriste en toda mi boca. Si, te destintaste y no veas que violento fue eso. Aún así:

Bic forever!!!

Inspiración

La inspiración es algo complicado. Cuando la buscas no la encuentras y cuando quieres estar tranquilo y descansado, te despierta a las 2 de la mañana.

Y es que muchas veces, te sientas delante del pc, abres el word y te quedas mirando horas y horas esa hoja en blanco, empiezas a teclear cosas sin sentido, te aparecen rayas rojas y verdes debajo de casi todas las palabras y para colmo aparece ese dichoso clip que te pregunta si estás escribiendo una carta. Odio a ese clip, si lo tuviera en mi mano lo retorcería una y otra vez.

Tienes un blog y quieres actualizarlo, al menos una vez al mes, pero a veces resulta imposible. Piensas en algo que te haya ocurrido que sea digno de contar y al final te das cuenta de que tu vida es muy aburrida. Luego piensas en contar algo actual, en dar tu opinión sobre un tema, pero estás tan quemado de escuchar crisis por aquí y corrupción por allá que acabas desistiendo.

Por ello buscas algo más profundo o espiritual, intentando pasar por la metafísica. Quieres escribir sobre el amor, pero es difícil cuando se te ha olvidado que es. Te apetece dar tu opinión sobre si Jesucristo fue un Dios o un revolucionario, pero te das cuenta de que no tienes ganas de perder el tiempo.

Lo de la inspiración no es tan fácil como cree la gente. Por norma si le mencionas a alguien que estás resfriado te contesta que “eso es porque has dormido con el culo al aire” o si dices que vas a no se donde te responden con “pues llévate esta”. Eso no es original, de verdad, lo dice todo el mundo. Yo necesito algo nuevo y original y ¡no se me ocurre nada!

Después de abarcar diversos campos, acabas buscando en tu disco duro algo que habías escrito y al final lo públicas. Como jode.

Curiosamente desde que tengo trabajo mi vida es más aburrida. Antes, cuando formaba parte de la gran lista negra del desempleo, me pasaban muchas cosas interesantes. Echarte a la calle todos las mañanas, te hacía ver historias dignas de contar, algunas para reír y otras para hartarse de llorar.

También ayudaban a mi inspiración esas noches de amargura, en la que permanecía sentado en el salón, con una luz baja. No tenía preocupación en levantarme temprano pues no tenía nada que hacer. Es curioso que la mayoría de las entradas del blog estén escritas a altas horas de la madrugada (y otras historias inacabadas guardadas en la carpeta “blog”).

De todas formas tampoco importa demasiado, ya que casi nadie visita este lugar donde expreso sentimientos o cuento historias. Si estás leyendo esto será porque eres mi amigo y te he obligado a punta de pistola a través de facebook a entrar y leer la nueva entrada.

Al menos, ya tengo algo que contar a mis nietos.

Ciertas conclusiones

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Os puede parecer un poco exagerado, un insulto e incluso para algunos, puede pareceros pretencioso, pero tras los acontecimientos ocurridos ayer mismo, es decir el 18/02/11 de este mes, he llegado a una conclusión la cual para mi, supondría un cambio suculento en mi vida.

Ha habido ocasiones en las que, aún sin llegar hasta tal punto como en el de el otro día, he llegado a extrañarme, a verlo más allá, a rebanarme los sesos pensando, ¿por qué yo?, ¿qué he hecho para merecer esto?, ¡solo soy un hombree!, a lo que mucha gente me comenta: “Si es verdad, pero es simple casualidad”, o también “killo, no te aburre tu na ompare pensando en esas cosas” y algunos llegan al extremo de “aaaaaro oe y yo vengo de Raticulín”, y otros pocos con la coletilla de “no te jode” como colofón, lamentable.

Con esto no quiero decir nada, la verdad no he dicho nada todavía, pero conforme vayáis leyendo mis argumentos, deberíais ir pensando seriamente en vuestros sueños, vuestras ideas de futuro, vuestras inquietudes, tal vez vuestro jefecillo de turno, quien por suerte lo tenga, no os va a poder ayudar dándoos ese esperado aumento de sueldo o ese merecidísimo ascenso el cual haga posibles, al menos parte de vuestras ilusiones.

Todo es muy bonito, todo está muy bien, pero no veo que mi situación me acarree ningún beneficio. Sigo teniendo el mismo dinero (poco), sigo viviendo en el mismo sitio y ¡sigo sin verme en las noticias!. O la gente no se ha enterado, o es que lo saben pero prefieren no dirigirse a mi, tal vez por las posibles represalias por mi parte. Desde aquí os digo, oh queridos súbditos, que voy a ser complaciente y aquellos que se dirijan a mi, les voy a atender con total amabilidad.

También puede darse el caso de que no esté recompensado y mi situación solo conlleve una gran responsabilidad. Un trabajo de cojones, que ni yo mismo se por donde empezar, que sin mi, todo se puede ir al garete. Pues chavales/as, ¡me acabo de enterar!, así que con razón va todo como el culo, si me hubiera enterado antes, de verdad hubiera echo algo, pero no lo empecé a comprender hasta ayer mismo, oj que plan.

Es posible, que aún no pueda ejercer, que necesite una especie de solicitud firmada por mis padres certificando mi idoneidad y un sello del colegio donde hice parbulito para verificar mi nivel académico, entonces será cuando la gente comience a reconocerme por la calle, a que todo el mundo sepa quien soy y por que estoy aquí, bueno, antes tendré que enviarla por fax al ministerio de asuntos exteriores y en un plazo máximo de 48 horas, será aceptada mi solicitud, teóricamente, la única. Que orgullosa  se va a sentir mi madre cuando vea enmarcada y colgada en el salón de su casa, la certificación de que su hijo, es el centro del universo.

Por cierto, ayer jueves 18/02/2011, después de llevarse 1 semana lloviendo, me compré un paraguas y escampó.

Recuerdos

Aún recuerdo tu mano con mi mano.

Paseando, al atardecer.

Tu estabas callada, yo también.

No hacían falta palabras para decir que nos amábamos.

Hoy no hacen falta palabras para saber que nuestras manos no se juntarán de nuevo,

para saber que el olvido y el tiempo me acompañarán mientras camino solo.

El tiempo será mi aliado, el insomnio mi enemigo.

Olvidarte es lo que quiero, pero no puedo.

Aún recuerdo tu mano con mi mano.

El presidente del mundo: El ser biocuántico

El ser BiocuánticoHoy quiero recomendar un libro muy interesante de ciencia ficción que he encontrado por internet. Se títula “El presidente del mundo: El ser biocuántico”. Aquí os dejo la sinopsis:

Año 2035. El mundo es un lugar seguro, ecológico y organizado gracias a la propuesta de implantación de un chip biocuántico en cada uno de los individuos de la Tierra. Un proyecto que nació de manos de Daniel Larraga y Elena Meincos, ingeniero informático y física, respectivamente. Pero en aquellos tiempos tan cuadriculados, una conspiración se da a conocer a través del rapto con Leonor de Borbón, hija del anterior rey de España. Con este secuestro, la banda responsable pretende hacerse con el armamento de todo el país y, por ende, con el control de éste. El gobierno de los Estados Unidos Europeos, ante el temor de lo que se avecina, requiere la ayuda de Marcos Larraga, hijo de Daniel y Elena, uno de los primeros individuos en disponer de un chip biocuántico. Además, el ser más inteligente del planeta.

El libro lo podeis descargar o comprar (aunque el autor no obtiene ganancias) desde este enlace:

http://www.bubok.es/libro/detalles/195821/El-presidente-del-mundo-El-ser-biocuantico

Cobarde

Foto: Alejandro García

-  Sabes lo que quiero.

-  No lo sé, dímelo tu.

-  A ti.

-  Y ¿Qué es lo que te frena?

-  No lo sé. Quizás la situación o quizás tu.

-  ¿Yo? No entiendo nada…

-  Junto a ti tengo miedo. Miedo de tenerte para luego perderte o miedo a quererte demasiado, no  sé.

-  Pero… 

-  Espera.

Tengo miedo de ir a la luna para traértela, tengo miedo a que las estrellas no brillen más que tu, miedo a que tu sonrisa me enamore. Temo besarte y no querer separar mis labios de los tuyos, de tocar tu piel y estremecerme, de que mi mano acaricie tu cara y luego pase por tu boca…

-  Pero ¿porqué tienes miedo al amor?

-  En el amor se sufre. 

-  Eres un cobarde.

-  Llámame como quieras, pero ¿es de cobardes no querer sufrir? Cobarde es el que busca amor por no estar solo, el que ama y hace daño… No es de cobardes no querer ver como tus ojos ya no brillan al mirarme, ni tampoco no escuchar tu corazón latir cuando me acerco a tu pecho o no poder oler tu pelo cuando duermes a mi lado.

- Arriésgate, bésame y seré tuya. Solo tienes que acercar tus labios y susurrarme que me quieres…

EL MOMENTO

Sí, aquí estoy, soy novato y primerizo, aquello que la gente le cuesta admitir y por donde todos hemos pasado. ¿Porqué renegar de ello, si es un momento especial e importante para  cada uno de nosotros,  aunque muchos otros  intenten estropeártelo  por muy varias causas? No sé, nunca he llegado a entenderlo. Tengo  que admitir que  tampoco me he parado a pensar en ello, ¿para qué hacerlo si no soy un gato que tiene siete vidas? No hay tiempo para eso.

¿Y porqué escribo? Porque me ha llegado el momento, si, mi momento. Todos pasamos por ellos a lo largo de nuestras vidas. Quien no se acuerda del momento del primer afeitado (digamos que el corte de algún pelillo), el momento del primer beso, el momento de una despedida, el momento de una victoria, el momento de un fracaso. Hay muchos y variados.

Si, por que la vida y el hombre son momentos, buenos y malos. Así de simple, ni más ni menos. Momentos que recordaremos en la mayoría de los casos, otros serán olvidados porque queremos o serán remplazados por otros mejores. La mayoría de las veces a gusto del consumidor. Muchos de ellos están determinados por el destino, es imposible saltárselos, pero los otros depende de nosotros, de lo que queramos sentir y vivir.

La vida es nuestra en lo esencial, la dirigimos a nuestro antojo. Vivimos lo que queremos, vivimos los momentos que deseamos. Si quieres recordar el momento de una borrachera, pues tendrás que beber, y mucho. Si quieres recordar el momento del amor, tendrás antes que besar. Si quieres que te duela la panza, no tendrás que parar de reír.

Parece fácil actuar según lo escrito, y es cierto, es fácil, solo hay que ponerlo en práctica. Hay que dejar de lado la melancolía y todos aquellos sentimientos o momentos malos. Hay que actuar sin prejuicios, solo con deseo de lo querido.  Aprende del momento malo y pasa al momento bueno.

De nada sirve haber escrito esto, en mi estado de melancolía, si no doy ejemplo a todos los lectores, así que, disculparme pero me voy  a la calle a buscar momentos repletos de alegría y sonrisas de las gentes.

P.D.

Llegado a este momento, creo saber el porqué de la primera pregunta, será por el hecho de ver la ilusión en nosotros, los novatos, y  que ellos ya no tienen y se les ha escapado. Será, será. Allá ellos.

Trabajo, voluntariado, filoxera y demás plagas

El trabajo no existe, son los padres. La utopía del Siglo XXI.

Tras la finalización de mis estudios, aún no he conseguido tener experiencia laboral en mi campo. Me he tenido que conformar con trabajos por obra / servicio cuya duración ha sido de unas horas como camarero o mozo de carga. Pero ahora ni tan siquiera encuentro trabajo en ese sector.

Soy Trabajador Social, bueno mejor dicho Diplomado en Trabajo Social, porque no ejerzo como tal y a este paso mi única relación con el mundo de lo social será la orla que cuelga de la pared de mi salón. Que feliz sale todo el mundo, que sonrientes… Pobres cabroncetes, si supieran los que le esperaba el futuro saldrían en la foto haciendo cortes de mangas o calvos. Me juego mi título a que si.

Pero lo pienso y en realidad, es normal que no me contraten. Que listo que soy, siempre creando nuevas teorías conspirativas.

Porque claro, pensemos. Un Trabajador Social a parte de prestar sus servicios a la Administración Pública, también los presta a la iniciativa privada, en este caso ONG’S, Asociaciones, etc.

Podríamos afirmar que más del 80 % del campo laboral de un Trabajador Social está inmerso en la iniciativa privada, la cual subsiste gracias a las subvenciones otorgadas por el Estado, la Administración Autonómica y/o la Administración Local. Bien, pues en este amplio campo, encontramos a una gran lacra, que destruye empleo cual filoxera en los viñedos de la Campiña de Jerez allá por el Siglo XIX. Hablo naturalmente del voluntariado, exactamente del voluntariado profesionalizado (no se si existe este concepto, si lo he inventado yo soy un puto genio. De aquí a la RAE sentado al lado de Pérez-Reverte). El voluntariado profesionalizado son nada más y nada menos que aquellas personas que se dedican a realizar gratuitamente un trabajo que debería estar retribuido, jodiendo a su paso al personal.

Me explico. Si yo, como Trabajador Social voy a una ONG, llamémosle “Cojos sin Fronteras”, y entrego mi currículo (es impresionante, word no me deja poner currículo terminado en –um. El Gobierno controla word para que no me inscriba en ofertas de trabajo, pues no hay) pues no tienen más remedio, que amablemente, descojonarse en mi cara. Pero con educación, eso siempre. Y finalmente, yo les tengo que dar la razón porque claro, si tienen a 4 Trabajadores Sociales voluntarios, haciendo las mismas funciones que un Trabajador Social retribuido ¿para que me van a contratar? Ahora entiendo el título de ese programa de La Sexta llamado “Un país de chiste” . Seguro que el creador del programa era de mi promoción.

Y mi pregunta es ¿porqué todo lo relacionado con la asistencia social tiene que ser voluntario? ¿Porqué un Trabajador Social, un Educador Social, un Maestro de Educación Especial, etc, tiene que verse desplazado y obligado a realizar un trabajo de manera gratuita?

¿Porqué un agente de bolsa, un abogado o incluso un político no trabaja gratis? Ah, claro porque los que nos movemos en el ámbito de lo social trabajamos con personas discriminadas, marginadas y marcadas por hechos o situaciones que pueden llevar a la exclusión social y claro, eso a nadie le importa. Esto no aporta ningún beneficio económico al Estado ni a ninguna empresa, es dinero perdido.

Y menos mal que estamos gobernados por un Gobierno Socialista.

Curioso.

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