Cosas de la vida

Es curioso, que cuando menos te lo esperas… PUM, te ocurre algo que cambia tu vida. No es mi caso, pero poco ha faltado, podría haber pasado de ser un tranquilo estudiante de universidad, a ser un asesino…casi en serie! Os pongo en situación. Granada, Jueves 14 de Enero, la hora no sabría concretarla, pero sobre las 19:00, una tarde/noche lluviosa y un frío que pelaba, para colmo, vivo en un piso de estudiantes que daba la casualidad de que ese dia, estaba lleno de gente…sin saberlo iban a ser testigos de mi intento de asesinato… – ¡Déjate de pamplinas y cuenta ya a quien mataste!. – ¡Voy vooooooy…!

Ya resueltas las dudas de, “¿cuándo?” y “¿dónde?”, vamos con el ansiado “¿qué?”, el “¿porqué? me lo reservo y  dejo que lo meditéis.

A una de mis compañeras, se le ocurre la brillante idea de decirme desde el baño, ¿por qué precisamente en el baño?:  – ¡Asómate un momento a la ventana de la cocinaa! Como diría Matías Prats hijo, ¿pero esto que ees?, ¡este porqué es aún más extraño!

Como buen compañero que soy, acepto su proposición y me acerco tranquilamente a la cocina. Cuando llego, no pude evitar maravillarme, recrearme contemplando su belleza, por un momento se me olvidaron las guerras, los negrito pasando hambre y de la idea mi amiga, que estaba ya chillando por la ventana del baño. Vuelvo al mundo de los vivos y prosigo mi camino hacia la ventana, cuando de repente….¡¡casi piso una hormigaa!!…uff, que poco ha faltado, ¡me podría haber convertido en un asesinooo!, así que aliviado seguí hacia delante.

Llego hasta la gran ventana de aluminio y cristal de este con mijititas…quiero decir, este en el que no puedes ver lo que pasa al otro lado, en todo caso, solo intuir, que en el caso de la cocina…no hay mucho que pensar, a menos que tengas un matadero de humanos y si te interese el cristal con mijititas, no vaya a ser que los vecinos te tomen por loco.

Mi intención es abrir la ventana tal y como mi amiga dijo, estoy preparado para ello, tengo las ganas y la cabeza. Coloco mi mano derecha en el cristal en relieve y mi mano izquierda en el tirador. Acciono el mecanismo de apertura y aprovechando el relieve consigo un agarre óptimo para lograr desplazar la hoja de la ventana hacia la derecha. Pero ni mijititas, ni mecanismo, ni nada…la ventana no se abría.

Intento el mismo procedimiento una y otra vez, hasta que ese movimiento que al principio era dinámico, acompasado, yo diría que hasta bello, se convierte en una sucesión de golpes nada bonitos y sin ritmo. Las leyes de la  física y sus famosas fórmulas del equilibrio, se me olvidaron por unos instantes, si hubiera estado Albert Einstein en el “momento ventana” seguro me hubiera dicho: ¡Amo ve chiquillooo!, si quiere abrí la puerta, empújala pa el laaao, no pa fueraa!

Esos instantes se convirtieron en mi batalla personal contra la ventana…hasta que al fin…gané… Si, gané. Mis manos pasaron de aporrear una superficie sólida a aporrear un volumen en estado gaseoso…Maquiavelo hubiera estado orgulloso de mi proeza, el fin lo logré, ver a mi amiga asomada a la ventana del cuarto de baño…pero su rostro no expresaba ni felicidad, ni alegría….si no pánico…No quería mirar, así que retrocedí unos pasos y esperé pacientemente el desenlace…, pero…¿qué pasaba?, se estaba retrasando…1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 segundos?, de nuevo Matias Prats, ¿¡PERO ESTO QUE EEES?!, hasta que al fin…llegó.

Como habéis imaginado, logré el fin, conseguí deshacerme de esa superficie plana que me impedía ver a mi amiga, pero los medios…creo que ni para Maquiavelo hubieran sido justificables. Efectivamente, ayer mismo creé una nueva disciplina olímpica: lanzamiento de ventana, mi marca de 5 pisos va ser difícil de batir. Por suerte y tal y como describo al principio de la historia, no me convertí en asesino de milagro. Con todo mi corazón, di gracias al cielo, llovía, lo que me aseguraba que no hubiera nadie abajo para comer aluminio con cristales para merendar.

Los instantes siguientes, fueron de caos mental, reaccioné y tras escuchar los inmediatos cuchicheos de las vecinas, bajé a casa de la vecina del patio. No sé porque, pero “vecina del patio”, me suena a señora muy mayor y viuda, efectivamente no me equivoqué. Creo que si le dijeran que solo puede hacer un movimiento antes de quedarse postrada para siempre en una cama, hubiera sido darme un collejón. Reprimió sus ganas de golpearme y yo como buen vecino, le recogí todos los cristales. Al volver al interior de la casa me dispongo a cerrar su ventana a esto que la mujer dice:

– No hijo….déjalo déjalo….ya la cierro yo….

¡Jodeeer, que solo he caído una ventana!, de momento te cuelgan el San Benito…

Al dia siguiente, suena el timbre de la puerta a una hora bastante sospechosa, a la hora de comer. Abro y veo a una mujer mayor con bata y babuchas que me dice: 

– Mira hijo, tu eres el de la ventana, ¿no?

Y digo yo, -Mmmm….Se puede decir que sí.

 – Mira, es que al caer la ventana rompió mis cuerdas de tender…

Se ve que el lanzamiento no fue del todo bueno, porque la señora, vive en la otra parte del patio, así que de nuevo, como buen vecino, compré un rollo de cuerda de tender para colocársela personalmente.

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2 pensamientos en “Cosas de la vida

  1. JAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ke weno, ya me habian kontado algo de la ventana pero krei ke era solo el cristal no la puerta entera JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

    menos mal ke las ventanas de kasa son de corredera xDDD

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