Tonto o gilipollas

O soy tonto o gilipollas. Aún lo estoy discutiendo con la almohada.

Espero que alguno de ustedes pueda ayudarme, porque esto va camino de la locura. Y es que no consigo entender las medidas que proponen los partidos políticos y otras instituciones sobre la crisis.

Por una parte, proponen como medida para crear empleo, abaratar el despido. Desde que publicaron la noticia no paro de hacer ecuaciones y reglas de tres. Me apunté a clases particulares (a 10 € la hora) y posteriormente, ya que no daba resultado lo anterior, a una academia especializada.

Finalmente terminé el curso sin resultado alguno, con el dinero desperdiciado y con la incógnita de si seré tonto o gilipollas sin despejar. Tampoco conseguí despejar la X.

Hoy, veo en las noticias como el Director de Relaciones Laborales de la CEOE, Don José de la Cavada, abogaba por la creación de un contrato para los jóvenes, en el que la protección hacia estos es nula. Propone que exista un contrato para los menores de 30 años, por el cual estos no tendrán derecho a indemnización por despido, ni tampoco a pensión por desempleo. Por supuesto las empresas no tendrán que pagar cuotas empresariales a la Seguridad Social.

Yo seré tonto, pero estos no tienen ni un pelo.

Esta vez busqué mi calculadora Casio que tanto utilicé en mis años de universidad. Le quité el polvo y ante mi sorpresa aún conservaba en su reverso la chuleta de mi último examen de estadística. Lo reconozco, nunca he sido un cerebrito.

Comencé a hacer cálculos como si estuviera poseído por el mismísimo Aznar, que diga Satanás, y no conseguí entenderlo. Entré en foros y en parte me alivié al leer comentarios que rezaban: “Este Gobierno está compuesto por subnormales”. “Zapatero es imbécil”. “Rajoy no sirve ni para jugar al escondite”.

Con la autoestima un poco más elevada y viendo que las matemáticas no respondía a mi pregunta, opté por acostarme en la cama con la esperanza de que el enfoque filosófico me diera el resultado que tanto ansiaba. Probé boca arriba, de lado, de cara a la pared y tras dejarme las neuronas en mi habitación decidí levantarme.

¿Qué soy? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Son las preguntas que repetía una y otra vez interiormente.

Soy tonto o gilipollas. Venimos de los monos, eso seguro, porque peor no se puede dirigir un país. Vamos a la mierda.

Son las conclusiones a las que llegué.

No contento con ello, entré en la web de la RAE y tuve una corazonada. Por puro instinto, introduje un concepto en el recuadro habilitado del Diccionario de la lengua española (vigésima segunda edición) y ante mi sorpresa encontré la solución.

No existía ninguna definición, simplemente una gran foto (supongo que Pérez-Reverte pensó que una imagen valía más que mil palabras). En la foto aparecía toda la clase política española.

¿Qué que palabra puse en el diccionario?

Incompetencia.

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7 pensamientos en “Tonto o gilipollas

    • Si, esto va de mal en peor. Esperemos que pronto nos sorprendan con algo bueno. ¡Muchas gracias!¡Me alegro que te guste!

  1. De què me puedo quejar yo… de què? Porque si yo fuera polìtico robarìa todo lo que pudiera y me iria al carajo… Serìa un polìtico ejemplar.

  2. Tonta de remate me declaro yo tb… Lamentable pa clase politica española y lamentable la respuesta ciudadana… Menos mal que hay gente como tú que por lo menos reivindica con esa ironia… Gracias!! ;D

    • Muchas gracias por tu comentario. ¡Al menos veo que cada vez la comunidad de tontos crece! ¡A este paso igualamos al número de parados! Muchas gracias de nuevo por tu comentario.

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