Sentaico en el sillón de mi cuarto

Mi vida cambia, bueno la de todos, pero la mía está a punto de darse un trompazo brutal y sinceramente, no se si está preparada para uno de esos. ¿Es tan fácil deshacerse de una rutina?. Siendo estudiante y viviendo fuera de casa, te acostumbras rápido a esa vida que todos hemos deseado, a esa vida que sale en las películas americanas (parece que seguimos la vida  escrita de un yankee), tu a tu bola, sin dar cuentas a nadie, comes lo que quieres y cuando te apetece, en definitiva, vas a tu aire.

Es cierto, que también tiene sus desventajas. A menos que seas un cocinillas, que es mi caso pero a la inversa, pues comes siempre como una mierda a pesar de las penurias que pasa la mamma, preparando esas fiambreras llenas de potajes y crema de verduras, después de congelada…¡ya no es igual!. Pierde su encanto, ese ingrediente especial que diferencia la comida de tu madre con la de la vecina, “el cariño”, ingrediente fundamental en cualquier plato y al que el frío extremo, no le viene nada bien, parece que se echa a perder, una lástima.

Al que no me conozca, seguramente haya visto andando por Granada un tío cargado de maletas, maletines, bolsas…y una nevera de playa azul, esta vez no es la típica de las películas americanas, si no de la mayor españolada posible, el problema que yo no voy a tomar el sol, ni en el interior de la cavidad congeladora (por los huevos), hay una botella de tinto de verano, una de cerveza, melocotones, ciruelas y una tarrinilla de trocitos de melón, si no fiambreras con aburridas comidas, sin cariño y algunos yogures griegos del mercadona, que están muy buenos, pero son muy caros, los de sabores estos chungo, son asquerosos, pero más baratos, lucho por mi dinero, como Pitingo.

Ayyy, que ratos hemos pasado juntos nevera azul, hay que decir, que la pobre ya está en las últimas, después de los vaivenes, de tanto viajes, la tapa ya ni se cierra, es un coñazo por que como vaya cargado como siempre, termina en el suelo, haciendo una bola de papel y tiradando a la papelera esa ley de la cadena de frío. Para evitar esto, coloqué una serie de trozos de cinta aislante negra, perfectamente situadas, para que además de no sujetar una mierda la tapa, pues le diera un toque así original, distintivo, vamos que estaba aburrido.

Aún sin plantearlo directamente, pensando razonadamente, hay situaciones en las que una nevera de playa azul no pega. ¿Os imagináis a vuestro vecino, ese que sus amigos eran unos cabrones y tocaban los timbres de todas las puertas y luego salían corriendo dejando al tonto laba dando explicaciones?, ¿os lo imaginais?, a mi me es muy familiar…pues ahora imaginároslo con una nevera de playa en pleno invierno y ataviado de un enorme paraguas en la otra mano, sin comentarios…La cuestión es que estaba hablando de mi vida, pero parece ser que lo que le pueda suceder a una nevera, es más importante, increíble, bueno continuo.

Estoy sentado en el sillón de mi cuarto, bueno, del cuarto al que llegué hace dos años, intentando escribir una pequeña biografía desde mi comienzo en la universidad hasta mis últimos días, vamos, no me podéis negar que así parecía, pero la puta nevera se ha metido por medio,¡por que siempre está en medio!, tiene el tamaño justo para que no quepan tres maletas más en el maletero y al final siempre terminas diciendo la misma frase: ¡puta nevera siempre en medio!.

Pero que no es sólo la nevera, si no que para cargar el coche tengo que, sujetar la puerta del maletero por que no funcionan los amortiguadores hidráulicos (se llaman así de verdad), tengo que ubicar las dichosas 3 garrafas de aceite para el motor, que sinceramente, no se por que no las he tirado ya, por que siempre están estorbando y llevan ahí viviendo de gratis en mi maletero por lo menos 3 años, ya han criado hasta pequeños botecillos de aceite y todo, aparte tengo que estar pensando como colocar las maletas, como si fuera auténticamente un juego de tetris, con la diferencia de que en el juego el tiempo es indefinido y en mi propio rompecabezas tengo tiempo hasta que mi brazo se parta en dos, como es lógico mientras tanto la nevera en todo el medio sin dejar que quepa nada más y la tapa por ahí rodando, que no entiendo por que ¡NO PEGA LA CINTA AISLANTE!.

Después de todo esto, tres infartos y la clavícula derecha rota, toca cerrar la puerta del maletero como si la vida me fuera en ello, por que realmente está la cosa apretailla, lo extraño que no haya salido volando por la luna delantera la fiambrera de almóndigas, por que como dirían en la tele, se necesitan la fuerza de 3 bombas de hiroshima para cerrar esto.

En fin, lo que en principio parecía ser el relato de una parte de mi vida…ha terminado siendo el relato de la vida de la nevera y sus inseparables amigos. Lo que está claro, es que con el fin de mis dias como universitario, se le acabó el chollo de tanto viajecito, se acabó llenarla de fiambreas de comida congelada y eso de vivir placidamente debajo de la mesa de una mugrienta cocina, apartir de ahora, viajará algo menos, refrigerará  botellas de tintito y cerveza, ciruelas, melocotones y fiambreras con trozillos de melón y descansará debajo de una mesa, pero de playa. No se si le gustará el cambio, pero su su dueño, ¡ESTÁ ENCANTAO!.

PD: La cuestión es que pretendía escribir un texto serio, expresando mis sentimientos, mis inquietudes, pero parece ser que nada más que suena en mi cabeza, al estilo Homer Simpsons, una melodía tocada por un bichillo con un violín y otros tantos bailando con un ritmillo hipnótico. Y realmente me preocupa en parte, por que estoy terminando mis estudios de arquitecto técnico, una carrera seria de por si y estoy temiendo que un día me manden un informe y empiece a escribir:

“Bueno, en verdad el edificio no tiene mala pinta, que lo mismo se cae o lo mismo llega una nave espacial proveniente de un lejano e inhóspito planeta, lo abduce con los obreros dentro y bueno a saber si tiene medidas de seguridad, por que me he mirado el CTE de arriba a abajo y no viene nada de extraterrestres, así que por mi parte, colocaría siempre en base a la EHE, unos cohetes autopropulsados mirando para el lado inverso a la dirección de la susodicha nave, para así contrarrestar su potencia y lograr que el edificio se mantenga en su sitio, luego ya me encargaría yo personalmente de hablar con los seres y les diría que me hicieran el favor, que dejaran el edificio en su sitio”. Impepinablemente brutal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s