Asesinato en el banco

– Coño, Javier, cuanto tiempo. No me digas que vienes a pedir una hipoteca. Vienes tarde joder, ya ni regalamos una vajilla cuando se abren una cuenta. Bueno, siéntate. Cuéntame a que debo tu visita.

– Vengo para hablar de tu compañero Miguel Real.

– Joder. Una desgracia. La verdad es que nos hemos quedado de piedra y algunos están acojonados. Ya sabes, con la crisis, las protestas contra los bancos y los radicalismos y ahora esto, pues quieras que no uno le da más de una vuelta a la cabeza.

– ¿Estaba amenazado su compañero?

– No creo. Sinceramente, era un tio raro. Se relacionaba con los demás lo necesario. Hola, buenos días. Cosas relacionadas con el trabajo. Adios, buenas tardes. Poco más. Si lo estuviera, dudo que nos lo hubiera comunicado. Ya te digo que se relacionaba lo imprescindible y nunca hablaba de temas personales.

– ¿Algún compartamiento fuera de lo normal durante el último mes o las últimas semanas? Cualquier cosa fuera de la rutina, nerviosismo, intranquilidad.

– Nada fuera de lo normal. Sinceramente creo que puedo ayudarte poco en este tema. De la vida personal de Miguel conocemos muy poco. Donde vivía, que no tenía padres y poco más. No se le conoce mujer, novia ni nada por el estilo. Tampoco se sabe si era muy putero o no. Imagino que sí. De alguna forma se tendrá que desahogar el hombre. Imagínate los corrillos que se han montado aquí en relación a esto. Aquí el que más o el que menos se conoce la mayoría de los puticlubs de la capital y alrededores y nadie ha visto nunca a tal frecuentándolos. A lo mejor le gustaba otro tipo de cosas y en otro barrio. Se que está feo hablar así de un muerto, pero es que realmente lo único que te puedo decir sobre nuestro conocido común son meras suposiciones, chismes y cotilleos.

– Un hombre misterioso. Con dinero y poder pero solitario. Suena a novela barata.

– Jajajajajaja. Bueno, tu eres el detective, seguro que encuentras algún sentido a todo esto. Por cierto, ¿cómo va el negocio?

– Mal. Por suerte tengo todo pagado, así que no vendrá ningún hijo de puta como tú y tus socios a quitarme nada.

– ¡Jajajajajaja! Eso es lo de menos. Siempre podemos coger tus ahorros, especular y perderlos jajajajaja.

– Si no te conociera como te conozco, te pegaría dos hostias por decir eso, Fermín.

– Jajajaja yo estoy totalmente tranquilo. Lo peor que me puede pasar es precisamente eso, que alguien me vea por la calle y me pegue dos hostias. Por lo demás, ¡bah! Esto está totalmente controlado. Tenemos a un ex ministro como presidente, contactos en los más altos cargos de las principales empresas, jueces, ex presidentes, etc, etc. Si pasa algo grave, pues nada, haremos el paripé. Nos llamarán a declarar, mentiremos como bellacos y como mucho un par de días en la cárcel. Al tercero, de nuevo aquí sentado en la oficina. Que se quejen, manifiesten y que hagan lo que les salga de la polla. La banca siempre gana.

– Lo tenéis bien montado. Si señor. Bueno Fermín, no te entretengo más. Solo una cosa más. ¿Podría hablar con el director? Los jefes siempre saben algo más, lo controlan todo.

– El director casi no recibe a nadie. Pero dado el caso que investigas y que eres conocido mío, hablaré personalmente con él para que te reciba. Te llamo en un par de días y te confirmo.

– Muchas gracias. Bueno, hasta la próxima.

– Hasta la próxima. Espero sea con unas cervezas de por medio. Cuídate y no te metas en líos, que ya eres mayorcito.

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