Reflexiones de Robinsón ante un bacalao, Manuel Vázquez Montalbán

Animus est in patinis. Mi alma está en el plato, decía Terencio. Y quizás sea esta la frase que defina el libro. reflexionesdeunrobinson

Reflexiones de Robinsón ante un bacalao cuenta la historia de un náufrago, obispo en excedencia y experto en la ciencia de los apetitos y placeres culinarios, que se dedica a filosofar en una isla desierta y a recordar, con gula, todos los placeres gastronómicos de los que ha disfrutado como tesorero del Vaticano, posición que le permitió disfrutar de los más suculentos manjares en las catedrales del bien comer.

Porque al fin y al cabo, la gula es el tema principal del libro, aunque constantemente se ligue (utilizando un término gastronómico) con la doble moral eclesiástica, el surrealismo y el erotismo.

Porque existe una relación entre la gastronomía y el erotismo. Como comentaba Vázquez Montalbán en una entrevista, “en cierta ocasión me dijo Dalí que con Greta Garbo sólo se podía comer lenguado a la plancha. Entonces me puse a pensar que comería yo con determinadas mujeres. De ahí surgió la idea de asociar la erótica con la gastronomía. Así como existen las asociaciones de ideas, también se dan las asociaciones totalmente arbitrarias entre guisar, comer y amar.” 

La mesa y la cama, dos placeres mundanos.

Al fin y al cabo ¿qué es moral y que inmoral? ¿Quién lo decide? En palabras del autor, “todo lo que hace referencia al placer es gozosamente calificado de inmoral. Para los moralistas, sólo el sufrimiento es moral. En las religiones hay ayunos, cuaresmas y ramadanes. Estoy en contra de todas ellas – la católica, la islámica y la neoliberal – porque, al defender valores absolutos, acaban siendo totalitarias.”

Pero no todo es tan profundo en este breve libro. También hay espacio para mostrar recetas con todo lujo de detalles e incluso una memorable oda al bacalao. Un libro recomendado para los seguidores de Manuel Vázquez Montalbán y gastrónomos. Se aconseja no leer en ayunas.

No se que haría si encontrara un mensaje así en una botella, pero sin duda reflexionaría mientras degusto, a modo homenaje, un delicioso bacalao al pil pil metafísico.

 

* Fragmentos de la entrevista:  Nativel Preciado (Tiempo, 1996)

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